Trambien esta en tu mente

By Geoffrey Cannon

El Heraldo de México, 25. October 1970


"¿La cosa más absurda que jamás me liaya sucedido?" preguntó Frank Zappa. "Definitivamente la vez que me entambaron por 'conspiración para cometer pornografía y conducta impropia y obscena'. ¿Nunca supiste de eso?" Y a continuación narra la historia, una parábola de la música que ha hecho con las Mothers of Invention durante los cinco años pasados.

Debemos remontarnos a Cucamonga en 1963, cuando Frank tenía 22 años . Cucamonga constaba de un garaje, una ferretería, μna tienda de licores, un banco, un café, una escuela primaria, una iglesia pentecostesa (o como se diga), una droguería y el estudio de grabación de Paul Buff, en el número 8048 de Archibald Avenue. Paul había elaborado un equipo de cinta para cinco pistas, revolucionario en aquel entonces, y había quebrado. Frank tenía $1500 por haber escrito la partitura de una película y compró el negocio.

También había comprado algunos decorados fílmicos de los estudios FK Rockette en Sunset Boulevard, que se hallaban en bancarrota: $5000 de material por sólo $50. Tenían unos cuatro metros de altura; todo el mundo pensó que no podrían ser trasladados. Frank los arrastró hastá Cucamonga y Motorhead (uná de las Madres) los aserró y luego los armó como rompecabezas dentro del estudio. "A la gente que vive en ese pueblo debe de haberle parecido que babia llegado un marciano", dice Frank. Se empezó a trabajar en la única película que podía hacerse con esos decorados locos: "Captain Beefheart vs the Grunt People" (El Capitán Corazón de Res contra la Gente Gruñido). De ese modo, Frank Zappa se convirtió en el Rey Cinematográfico de Cucamonga.

Con su propio estudio, tenía tiempo ilimitado de grabación; pero no tenía dinero. Durante nueve meses consumió una dieta de mantequilla de cacahuate, puré de papas instantáneo, café y miel. "Me hallaba definitivamente en estado de alteración química", dice. Las papas y el café fueron robados al camión de un banco de sangre cuando pasaba por allí. (¿El camión de un banco de sangre? "Ajá", dice Frank.)

Junto con Don van Vliet, quien aún no recibía el nombre de Captain Beefheart, Frank hizo algunas grabaciones dé prueba para un conjunto inexistente al que llamó los Soots, usando la máquina de cinco pistas a toda su capacidad para efectos y superposiciones. Llevó las cintas al encargado de artistas y repertorio de Dot Records, en Los Angeles, y el ejecutivo dijo: "Quién va a querer escuchar esa distorsión."

Desesperado, Frank formó un trío: guitarra, bajo y batería. ("Ya sabes, como Cream", dice.) Tocaban sobre todo blues y obtuvieron un contrato fijo en un centro nocturno llamado Saints and Sinners en un pueblo cercano. Era una zona de vifiedos. "Imagínate nada más", dice Frank: "tocábamos 'In the Midnight Hour' para un público de peones mexicanos entretenidos por cuatro bailarinas a go-go con medias de red negras" y vigilados por un policía (dos los sábados) en espera de desórdenes chicanos.

Un día, uno de los policías del club hizo m,a petición sincera. ¿Le interesaría a Frank hacer películas de entrenamiento para la escuadra antinarcótica de San Bernardino? Por casualidad, Frank tenía 80 horas de grabación donde se escuchaban las voces de diversos amigos, drogadictos, locos, comerciantes, oficiales locales y novias, y pensó que estas cintas, unidas a una filmación con actores, podrían realmente mostrar a los policías novatos el aspecto humano de la gente con quien tratarían. Hizo escuchar algunas de sus cintas.

Otro hombre apareció en Archibald Avenue. Dijo que quería unas cintas de ambiente para una fiesta de vendedores ae-autos usados . ¿Podría Frank ayudarlo si le pagaba $100? Cómo no, dijo Frank. Se metió en el estudio junto con una amiga y ambos gruñeron y gimieron ante un micrófono. Luego, Frank borró las risas.

Llegó de nuevo el hombre. ¿Estaba lista la cinta? Sí, dijo Frank. Dos fotógrafos y seis gendarmes entraron en el estudio. Manos arriba, etc. Un policía transmitió su reporte a través de un radio pulsera: Dick Tracy y toda la cosa. Frank fue esposado y conducido a la cárcel.

Mientras esperaba juício lo visitó un prestamista de fianzas, quien le informó que podía pasar hasta 20 años en una institución mental. "Eso me dio mucha tristeza", dice Frank. Resultó que el prestamista se había equivocado en el número de la acusación: "Conducta impropia y obscena" está a un punto dec1inal de "violación de un menor de 14 años". Esto se supo desóués. Finalmente, Frank quedó en libértad condicional durante tres años, no sin varias condi ciones, una de ellas que no podía estar con una muchacha soltera menor de 21 años excepto en la presencia de un "adulto competente". Y así fue como, Frank Zappa, criminal convicto, se salvó de ser llamado a filas.

La mayoría de la gente no ve lo que hay en su derredor. Las experiencias absurdas de Zappa no le ocurren a todo el mundo. Pero un músico y cineasta viajero, obligado a usar el equipo y las locaciones que vea disponibles, y conspicuo porque inevitablemente se halla en medioambientes que lo consideran raro, catalizará lo que hay en el aire. Los LPs de las Mothers of Invention suelen ser considerados surrealistas y obscenos y defendidos o atacados sobre estas bases. Y el mismo Zappa, cuya gracia es un magnífico estilo de ironía despreocupada, ha animado a veces este punto de vista.

La gente que considera su música surrealista u obscena está comentando sobre sí misma, no sobre Zappa. El es imaginativo sólo porque es observador. Su música es documentación pura, y nace de fijarse en lo que pasa alrededor suyo.

Siete años transcurren y la escena es ahora el Cavaliere Hilton, Roma. Estamos en esta ciudad para tomar parte en un debate televisivo sobre el lugar del pop en la sociedad contemporánea, precedido por la transmisión de una pélícula sobre el festival de Palermo. Fránk lee "Las confesiones de Aleister Crowley". Buena oportunidad para un experimento de I Ching negro. Abro el libro al azar y he aquí la primera frase (¡palabra!) que leo en la página 223: "California me irritó los nervios. La vida en todas sus formas se volvió rancia y grosera... durante algún tiempo yo babia estado planeando un poema lírico donde todo lo que hay en el mundo se celebrase en forma detallada."

Esto se acerca bastant a la intención de Zappa en su nueva obra "200 Motels", ensayada recientemente, como todos sabemos, en Los Angeles con Zubin Mehta. Frank la grabará en diciembre para una compañía televisiva de Amsterdam, como un espectáculo de dos horas. En su recámara del Hilton, Frank repasó los números conmigo, tocando su Gibson roja. Se trata de un documental sobre la vida de la estrella de rock, que viaja de concierto en concierto y de país en país, como una cassette que se conectará en la máquina grabadora del auditorio. Esa vida es la versión acelerada de la que lleva el negociante viajero: coche, avión, coche, hotel, servicio en su cuarto, coche, evento, coche, hotel, servicio en su. cuarto, coche, avión.

Los numeros de "200 Motels" formarán parte del repertorio de la gira que las Mothers harán este otoño por EU y Europa. La obra completa incluye un coro de 48 y una orquesta, un narrador, una soprano solista, 11 bailarines, cuatro mimos y un enano (o "un muñeco extremadamente convincente"). La música amplifica el tema de cada canción, más que contrastar con él. Por ejemple, "What the Road Ladies Do to You" (Lo que te hacen las damas del camino) se toca como un blues lento. "Tiene que sonar como John Mayall", dice Frank riendo y canta: "Don't it ever get sad when you go on a 30 day tour? - Got nothing but promoters and groupies to love you - And a pile of laundry by the hotel door." (¿ Verdad que la cosa se pone triste cuando andas en una gira de 30 dias? Nadie que te ame, más que promotores y chavas onderas, y una pila de ropa sucia junto a la puerta del hotel.)

O "The Red Throbber, Part 2" (El palpitador rojo, segunda parte), cuyo personaje central es un aduanero, orgulloso propietario de Babbette (el perro que enloquece a 100 metros de un paquete de mariguana), añorando a la muchacha que no lo quiere, pensando qué hará ahora. Frank dice que este número es como de los Jaguars; a mí me suena más a Elvis cantando villancicos navideños: "I commence to worry, ladies and gentlemen - I pace the floor - I smoke 27 packets of Lucky Strike cigarets - I keep'em rolled up in the sleeve of my - Aqua-blue stretch T-shirt." (Principio a preocuparme, damas y caballeros; me paseo de un lado a otro; fumo 27 paquetes de cigarros Lucky Strike: los tengo enrollados en la manga de mi playera elástica color aguamarina).

Cenamos en la Piazza dei Mercanti. Pasa cerca una banda de metales, tocando melodías operísticas en discordia intolerable. Los choferes tocan el acompañamiento en sus cláxons. Si las Mothers grabaran eso, parecería una sátira despiadada. Pero allí está frente a nuestros ojos.

O las escenas en el Hilton. Los norteamericanos barrigones con bermudas y ojos vidriosos bajan en el elevador para subir en el autobús del hotel y esperar que los lleven gratis a la ciudad, en compañía de sus devastadas esposas y de sus hijas. "Buenos días", dice el novelista inglés Colín MacInnes, que forma parte del grupo. El padre gruñe algo. La madre adopta una expresión escandalizada. La librería en el vestíbulo expende títulos en inglés como "Nadya: amante adolescente, prostituta depravada. Vea en la contraportada los detalles sobre esta sórdida historia." Y "Diario de una joven de la onda (la obsesionaba el sexo... ¡cualquiera de los dos!)". Y "La orden del látigo (un mundo donde el dolor es placer)". Etc.

Como diría Frank, "alguien tiene que andar leyendo ese tipo de libros". (Los precios del Hilton son de 12,000 liras en adelante). La música de Zappa está en todo el derredor. Sólo se trata de observar y escuchar.

¿No se preocupa la teleyisión holandesa por algunas canciones que son un poco... eh... fuertes? "No", dice Frank. Ha discutido eso con los responsables. Hay un coro de 48 y una orquesta. Mientras las letras vayan envueltas en comillas-Arte-comillas, no puede haber problemas. "Por supuesto que es una cosa artística. ¿Qué quieres decir?" Frank sonríe ampliamente.

Por supuesto que es una cosa artística. ¿Qué quieres decir?


This article by Geoffrey Cannon was originally printed in The Guardian, Manchester, UK, August ?? 1970. Edited versions from the article were published in some US newspapers, see "Frank Zappa: he observes our extremes, absurdities".

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